Salaverry, 9 de mayo de 1,931
Querida Mujer.
Estas líneas no las escribo como carta, son unos breves apuntes urgentes antes de escribir desde la distancia. El vapor dejó el puerto del Callao a las 6pm. En la noche no comí nada, todo era un mamarracho, no abrí las maletas y quitándome sólo el terno me acosté. El movimiento del vapor me parece un temblor constante, estos barcos son veloces pero están muy mal cuidados. Felizmente somos pocos viajeros. Estoy viajando en un lago inmenso lleno de agua, pero no ver a mis hijos, me desgracia. Salúdame a Eloísa, Olga y Gerardo, por favor dales mis besitos.
G.