MORADA 47

casa . villa / lima

Ubicar una dirección en Villa a veces suele ser complicado. Cuando estaba buscando la casa de Franca supe reconocerla por el color fresa y azul de la entrada. Los colores los eligió Ricardo, su esposo, que además diseñó la casa. Franca es artista plástica, él es fotógrafo y un apasionado por la arquitectura y el diseño; tienen dos hijos, Nicolás y Maria José de 12 y 11 años. La familia llegó a vivir a Villa como “último manotazo de ahogado” así lo dice Franca, su idea inicial era comprar un departamento en proyecto en un último piso para poder construir en los aires un taller con terraza y aprovechar al máximo el espacio pero todo lo que encontraban no les convencía, los dormitorios eran pequeños e incómodos sobretodo considerando el gran detalle de la estatura de Ricardo.

Hace aproximadamente 10 años llegaron a esta casa, fue por una amiga que es corredora de bienes, en realidad no tenían mucho presupuesto pero cuando Franca la vio supo que era lo que quería. Era totalmente diferente a lo que ahora es pero no dejaba de ser acogedora y especialmente la sintió con mucha vida. Una vez que compraron la casa y la vieron vacía cayeron en cuenta que había mucho trabajo por hacer entre arreglos y cambios.

De una oportunidad nacen grandes ideas, y ellos tuvieron la oportunidad de comprar un lote de puertas y columnas de la demolición de un colegio en Barranco, con estos materiales comenzó Ricardo a diseñar la casa. Lo que ahora es una terraza antes era un espacio totalmente cerrado, hasta ahí llegaba el living y el jardín era más pequeño. Franca cuenta que ella con su esposo son una buena dupla porque se involucran en los arreglos de la casa, sin embargo como son dos personas muy visuales y estetas por profesión no siempre llegan a un acuerdo fácilmente. La remodelación les tomó más de un año, tenían tres gastos en paralelo: pagar un alquiler, la hipoteca de la casa y la remodelación; era demasiado y decidieron mudarse a penas tuvieran la primera puerta instalada, y así lo hicieron. Los muebles de la casa fueron llegando poco a poco, algunos de obsequio, como el comedor que era de un amigo que lo compró para la casa de playa que aún no tenía y cuando la tuvo ya no lo quería porque la casa era totalmente moderna. Mientras me enseña el living y comedor va nombrando los autores de las obras que decoran los espacios, muchos son adquiridas de artistas cercanos a ellos y la foto principal del comedor es de su esposo. Los muebles de la casa sin excepción fueron recogidos, rescatados y reciclados. Uno de los sillones lo encontró en un ropavejero, el baúl lo recogió de la calle y el sillón de terciopelo después de ser utilizado en una producción fotográfica y nadie lo quería terminó en la casa. Franca me cuenta que aún faltan detalles por hacer, por ejemplo los closets de sus hijos, cuando se mudaron eran pequeñitos y la ropa no ocupaba mucho espacio, pero ya crecieron. En la habitación de su hijo el cambiador de cuando era bebé sirve aún para guardar cosas, lo mismo en la habitación de Maria José, un mueble era el repostero de la abuela y los otros llegaron porque en otros lugares no tenían utilidad pero los pintó delicadamente y quedaron bellos.

Cuando conozco una casa disfruto mucho el conversar con la persona que vive en ella, veo a Franca y es una persona que vive por completo su casa. Tiene un taller espacioso que comparte con sus hijos donde tienen sus mesas para pintar y hacer manualidades. Franca además de ser artista plástica es una mujer versátil. Teje increíble, hace collares de cuero, también hace jabones con su hija. Su obra más reconocida son sus hermosos corazones alados de papel maché y cerámica, al verlos siento en ellos la expresión de amor y dedicación que Franca le pone a la vida.

DATO: Los corazones alados de Franca los puedes adquirir mediante su IG https://www.instagram.com/francatagliabue/

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