MORADA 45

casa . vichayito / piura

Una casa frugal pero elegante, sobria y cálida. Así es la casa en el norte de Susy Dyson. Actualmente la ex modelo internacional, lleva una vida sencilla pues ha optado por vivir rodeada de naturaleza, alejada de todo pero a la vez no.

La puerta de ingreso de su casa es impresionante, como también es impresionante su vida. De joven quería ser actriz y lograr el rol de un personaje de Shakespeare sin embargo a pedido de su padre estudió cocina en el Cordon Bleu de Windsor, Inglaterra. Cuando terminó sus estudios con 17 años, paralelamente empezó a modelar haciendo una carrera trepidante trabajando para las mejores revistas de moda de la época; llegó hacer un poco de cine pero para ella lo importante era prepararse. Fue profesora de yoga y emprendedora por naturaleza además madre de dos hijos deportistas. Esta fascinante mujer cuenta que cuando se propone algo, estudia a fondo y lo hace (en la mayoría ha sido autodidacta menos en la cocina y yoga, en éste se formó como profesora de Sivananda en Estados Unidos). Ahora practica “yoga mental” pues tuvo una lesión en el hombro y ese es el impedimento, lo compensa dando largas caminatas a diario. Hace mindfulness y tiene un programa todos los jueves en una radio local de Máncora. Ella me cuenta que lo único que le faltó en esta vida fue cantar, igual enfatiza que lo hará en otra vida.

Sobre la historia y relación que tiene con los espacios, dice que las casas “le echan el ojo” son ellas que la buscan. Recuerda una casa antigua que compró en Miraflores, era de dos pisos de adobe; por fuera tenía una fachada insignificante y a mucha gente les parecía horrible, pero ella le vio mucho potencial porque además tenía dos patios interiores. La arregló totalmente, transformándola sin invertir mucho dinero, obviamente quedo hermosa. Vivió un tiempo en ella y luego la vendió.

Construir o remodelar espacios la ha apasionado siempre, luego los vende y sigue moviéndose. En Los Cedros del Villa hizo un condominio y lo primero que vendió fue su casa, nunca vivió en ella porque sabía que luego iba a ser difícil venderla ya que le gustaba mucho. Pasó un tiempo y en Cusco construyó uno de los primeros hotel boutique en Yucay, en el Valle Sagrado, cuenta que cuando vio el terreno sintió que era el sitio perfecto para construir ese hotel, lo compró con perro incluido y con él también lo vendió. Después de un buen tiempo diseñó y construyó esta casa, de eso hace aproximadamente 8 años.

“Yo vivo con lo esencial y mis esencialidades también incluye un closet bien surtido de ropa que me gusta, y obviamente no son esenciales tantos muebles y accesorios en la casa, no es necesario”.

Ya tiene pensado en construir otra casa, igual de espaciosa pero más pequeña, le gusta los ambientes amplios, me contó un poco de cómo la piensa hacer. Volviendo a esta casa, las fotos de la galería están ordenadas por el recorrido desde el ingreso siguiendo las manecillas del reloj. Todos los materiales que utilizó en la casa, en su mayoría, son propios de la zona pero también tiene algunos reciclados. La estructura de la casa está compuesta por veintidós columnas de pino Oregón americano que originalmente eran postes de luz antiguos. El corredor que bordea las habitaciones tiene parte de su pared enchapada de madera hualtaco reciclado al igual que el portón de ingreso, ella compró todo en el remate de una casa venida a menos. Las manijas de las puertas en forma de lagartija las hizo un herrero en Urubamba. Este corredor conduce primero a la habitación principal, luego está la habitación de huéspedes que comunica con el living y que tiene una mampara con vista al mar que lleva a un patio. En este lugar las columnas terminan con el detalle de una apacheta y las celosías fueron encargadas a un artesano de Talara. Después está “el nook” es el espacio que más utiliza en la casa y sirve de antesala a la cocina, está hecho de tamariz que es un pino silvestre. Las mesitas del nook las mandó hacer con maderas recicladas de los pescadores. Y luego como en un retorno a la entrada de la casa pero saliendo de la cocina, encontramos en el marco a un algarrobo que trajo desde su chacra situada en el bosque seco de la Quebrada Fernández.

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